Rompí la mayoría de tus cartas, tus dibujos. Dejé unos pocos. A tus peluches los voy a meter en una caja y subirlos, excepto al grandote y al corazón, con los que duermo. Te voy a amar toda mi vida, recordarte más allá de mi muerte, siempre con una sonrisa. Gracias por haber compartido tanto tiempo conmigo.