El martes 19 de agosto llegué al "grupo" o a "conde" enojada, me llevó mi mamá casi de las orejas. En la reunión escuché "atención plena", y volví a prestar atención, hace meses que quiero leer sobre eso e intentar implementarlo. Escuché, me gustó. Escuché, me indigné. Escuché, me enojé. Escuché, lloré. Escuché, me reí, mejor dicho me cagué de risa. Escuché, dije "ni ahí". Escuché, me gustó. Escuché, me enojé. Escuché, me reí, mejor dicho me cagué de risa cuando escuché que había que ir todos los días. Pagamos, y ya no quedaba otra que hacerlo, al menos por 13 días. Otra reunión, me dieron cosas que no me gustaban, me volví a cagar de risa, "eso yo no lo voy a tomar, eso no voy a comer", me hizo enojar, supongo que por autodefensa, (o sólo por llevar la contra).
Llegué a mi casa, hicimos lo que decía. Al otro día, de nueeeeeeevo había que ir. Hice "todo bien", obvio, yo no voy a hacer algo mal, y menos si lo tengo que exponer ante un grupo de personas, me van a escuchar decir que hice las cosas bien. Decidí darle una oportunidad, que sea lo que tenga que ser, voy a sacar lo bueno y lo malo, tomo lo que me parece bien, y lo que no, no. Al otro día, de nueeeeevo había que ir. Hice "todo bien", obvio, yo no voy a hacer algo mal. "Loco, que difícil "desintoxicarse", no me quiero imaginar los que sufren consumos problemáticos o son adictos". Pará, yo soy adicta, también me pasa que no puedo parar de consumirlo. Al otro día, de nueeeevo había que ir, encima tenía consulta médica, y con una doctora que el primer día había cagado a pedos a un tipo porque no paraba de tomar cada dos x tres. Entré con mi mejor cara de rechazo. La tonada de la médica me sorprendió, Helen, era colombiana, ¿coincidencia o qué? Yo sueño con Colombia todo el tiempo, todavía no conozco ese país y ya siento que es de mis lugares en el mundo. Todo lo que me dijo ya lo sabía, sólo que no me gustaba, no lo aceptaba, o no lo creía posible (incluso hoy, no las veo posible). Pero también decidí aceptar lo que me decía y tomarlo, aunque sea por esos 13 días. Al otro día, de nueeevo tenía que ir fui. Apagué el celular, como pedían, no lo miré en la hora y media que duró el grupo. Presté "atención plena" al grupo. Me sensibilicé, me sentí identificada muchas veces, lloré, hablé, escuché, me reí, me enojé. Todo, en una hora y media. Mónica, la señora rubia que está en el escenario me parece re agresiva, está loca, a mí me contesta así, la puteo, me levanto y me voy a la mierda. Al otro día, de nueevo tenía que ir, fui. Esuché, lloré, lo mismo de los días anteriores, ya me volvía loca. Gente que habla pavadas. Al otro día, fuimos a tomar algo con mi familia, podría haber pedido lo más "rico" del mundo, pero no. "Seguí las indicaciones" y todo funcionó.
Después de una semana seguida de ir tooodos los días a Conde y seguir las indicaciones, dejé de sentirme
"De repente" ya no me muero por un plato de ñoquis con crema, o una chocotorta. "De repente" estaba tomando un rol activo, ya no esperaba que por un "milagro" pudiera hacerlo, EMPECÉ A HACERLO. "De repente" Mónica me cayó bien (muy bien), sus chistes o comentarios ya no me parecían ni un poco agresivos, yo me sentía mejor, seguía llorando en el grupo (pero obvio, sólo 13 días pasaron), empecé a estar atenta a mi ansiedad, no sólo con la comida si no también con las demás cosas, empecé a entender que no puedo hacer todo, ni que todos hacen, ni van a hacer, las cosas como yo quiero, que de las diferencias se puede aprender, que aceptarlas me hace mejor. En los viajes desde mi casa hasta Conde cantábamos en el auto, nos reíamos, "criticábamos" a la gente que estacionaba como el culo y reconocíamos a los dueños de esos autos dentro del grupo. "De repente" fui a tomar algo y ELEGÍ seguir las indicaciones.
"De repente" dejé de desesperarme por las cosas de siempre. Y "de repente" en 16 días tengo 4 kilos menos. Lloro de alegría, de darme cuenta que sí podía.