Siento que volví a vivir. Siento que volví a disfrutar. Siento que volví a ser feliz. Siento que volví.
Siento que volví a ser yo: esa piba apasionada por lo que le gusta, alegre, graciosa, tan cambiante como ella sola, atenta. Siento que empecé a ser. Y siento que estoy aprendiendo a ser: paciente, aprendiendo a perdonar, a dejar pasar... a dejar pasar todo....enojos, impulsos, pensamientos, "ganas de". Todo. Aprender a dejar pasar me trajo calma. Aprender a dejar pasar me trajo momentos para pensar y reflexionar. Aprender a dejar pasar me trajo. Aprender a dejar pasar...
Aprendí a no sentirme culpable, a aceptar las consecuencias. Aprendí a manejar (POR FIN!), aprendí a aprender, sin preocuparme cómo.
"Esta no soy yo"...saludo a la gente, no cruzo la calle par evitar a las personas, hablo con todos los que me cruzo, hago chistes, jodo todo el tiempo, canto, bailo, escribo, pinto, dibujo, me tiro al piso a jugar con mis perros, canto a los gritos en el auto con mi mamá, canto sola en el subte o en la calle, filmo cualquier cosa, saco fotos...esa sí soy yo. ¿En quién me había convertido?, ¿en qué me había convertido?....en una piedra...enojada, angustiada e inflamable. Pesada, aburrida, agotada, triste, insoportable, intolerante, disconforme, sin una medida, siempre necesitando más...sin vida.
Un poco triste por el tiempo y las cosas que perdí, muy feliz por poder recuperar todo lo que creía perdido. Feliz por des-indentificarme con todo eso...esa forma de caminar, de moverme, de responder, de maltratar, de esa ropa, de esa mirada...propia y ajena, de esa forma de criticar todo, de querer abarcar todo y terminar exhausta, de no bancar que el otro sea otro...diferente a mí. Era una especie de dictadura propia...no permitía algo diferente a mi forma, que ni siquiera era mía...era impuesta por mi estado, y todo lo distinto era castigado...incluso yo misma. Todo teñía, o desteñía, con esa maldita forma...sin límites, sin medida, excesiva, enojada, angustiada...nada era para disfrutar, todo era para "perfeccionar".
Feliz de aprender a improvisar, de no entrar en crisis cuando algo no sale como espero o quiero...¡feliz de aprender a bailar bajo la lluvia!. Feliz porque este estado, de sobriedad, me permite ver todo con claridad...despejada.
Nunca era el momento...menos mal que mi mamá me agarró sin importarle nada (nada más que yo...) y me llevó, menos mal que me quedé ahí, que me dejé ayudar (yo que todo lo puedo JAJAJA), que reconocí, y entendí, todo lo que pasaba. Siempre era tan consciente...y eso me pasó inadvertido, al igual que el tiempo...5 meses que parecieron 5 días...que pasaron como 5 días...en ese tiempo no vivía. No tengo casi recuerdos...sólo 2: el cumpleaños de mi mamá, y mi cara de desolación cantándole el feliz cumpleaños, y ese mismo día al medio día llorando a los gritos porque no podía más, porque no resistía seguir así, porque no podía salir de ahí. Y mirando hacia atrás digo la puta madre...qué me hice? Qué me pasó? Cómo lo permití? Estaba hecha mierda, ciega y sorda totalmente. No escuchaba nada...blablablablabla....no veía nada...todo (des)teñido, todo blanco y negro...me dejé robar todo...y lo peor, yo era mi propio ladrón...


Gracias a mi vieja, gracias a conde, gracias al grupo, y gracias a mí.
-19
GRACIAS POR TRANSFORMARME TODO EL TIEMPO, 
por empujarme, por enfrentarme conmigo misma tantas veces,
por los abrazos infinitos, por darme herramientas y enseñarme a usarlas,
por estar ahí siempre, pase lo que pase.